Diario de un Buscador capítulo 3: Silvia

Volví por el camino iluminado por el que entré y me puse debajo del hueco por el que caí, con un salto volví a la superficie y el campo de plantaciones volvió a ser visible. Coloqué mi mano apuntando hacia el agujero y concentré un poco de poder, haciendo que tierra apareciera y se solidificara en el. “Por ahora, me aseguraré de que nadie entre”.
Mi paso de vuelta fue mas lento que el que tenía viniendo, necesitaba pensar sobre todo lo que necesitaba hacer, le dí un par de vueltas al discurso de la voz, repasando una y otra vez todo lo que me dijo… -Ahora vas a hacer una decisión que cambiará tu vida, ¿serás un [Buscador] o un [Protector]? -Esa pregunta fue hecha nada más terminar de explicarme lo que significaban esos términos, un buscador, como bien dice el nombre se dedica a encontrar y reunir objetos como el que tengo yo por otros mundos y un protector simplemente se queda defendiéndolo de otros. La respuesta fue bastante clara, al menos para mi, quería viajar y conocer lugares nuevos, elegí ser un [Buscador] y a día de hoy, aún no me arrepiento de ello.

Los edificios volvía a ser visibles a lo lejos mientras me acercaba a la ciudad y los coches que iban y venían aumentaron en número, cuando estuve lo suficientemente cerca cogí mi telefono y llamé a Silvia. -¿Silvia? Si, soy yo, te espero en la cafetería de siempre en treinta minutos más o menos. -Colgué casi sin dejarla hablar, es muy habladora si la dejas y puede que la media hora de espera me la pasase hablando con ella si me descuidaba. Llegue al local designado, me senté en una de las mesas de dentro y le hice una señal al camarero que ya me conocía de que me pusiera lo que siempre pido. Mientras lo preparaba, mi mente volvió al objeto que tenia ahora mismo en mi bolsillo, intenté usar una de las habilidades que obtuve en el otro mundo [Evaluar], me daba una descripción detallada de las cosas que analizaba y aunque no la usara mucho aquí, fue bastante útil algunas veces. Esto fue lo que recibí:

Curiosa la poca información que da, cuando uso esta habilidad, suele dar una explicación mucho mas amplia, y, ¿Que es eso de [Leviatán]? Inmortal mas o menos es lógico lo que es pero no estaba tan seguro de lo otro.
Un mesero se me acercó y plantó un café solo junto con una tostada en la mesa, miré el reloj, quedaban aún diez minutos para que llegara ella, así que cerré los ojos y empecé a pensar en las cosas que necesitaba según la voz…
[Una base segura donde guardar los objetos] Eso puede arreglarse fácilmente, si me voy la semana que viene puedo tenerla lista para dentro de dos meses o tres.
[Un amplio espacio donde entrenar] Si construyo la base en una montaña alta y la terraformo de tal manera que tenga un hueco en el pico, tendré también eso.
[Desaparecer sin que nadie me eche de menos] Eso es lo mas difícil de todo, quiera o no, a estas alturas de la visa, hay alguna que otra persona que se preocupa por mi y no va a ser cómodo decirles que me voy de manera indefinida.

Mientras pensaba, la puerta del edificio se abrió y entró una chica Rubia de poco mas de metro sesenta con un pequeño bolso colgando de su brazo, llevaba un conjunto parecido a un traje blanco que resaltaba muy bien con sus ojos de color esmeralda. -¡Silvia, aquí! -Levanté un poco la voz para llamar su atención y cuando posó su mirada en mí, sonrió mientras caminaba en esta dirección.

-Que raro que te sientes dentro, siempre decías que preferías el aire frío y el bullicio de la gente- Dijo ella extrañada.
-Hoy me apetecía pensar en algunas cosas- Respondí con indiferencias como queriendo evitar su curiosidad. -Te llamé porque mis padres vuelven hoy y quería que me levases al aeropuerto por la tarde.
-Han tardado mas de lo esperado eh, sin problema, cuando termine de dejar listo el laboratorio te llevaré- Dijo ella mientras pedía su desayuno
-También hay otra cosa de la que quería hablarte…- Hable en un tono un poco más apagado.
-Te vas, ¿verdad?- Una pequeña sonrisa se escapó de su boca a medida que veía mi cara de asombro.- No te sorprendas tanto, te conozco muy bien y sabía que tarde o temprano nos dejarías.
-No se cuanto tiempo estaré fuera, pero no va a ser poco.
-Antes de irte, ven a verme a mi casa, quiero enseñarte algo antes de que sea demasiado tarde- Un ligero rubor inundó su cara.
-Claro, te daré una llamada antes para asegurarme de que estás.

La comida transcurrió sin ninguna otra conversación digna de mención y unas horas después nos encontrábamos de camino al aeropuerto para encontrarme con mis padres.
-¿Se lo has dicho a ellos ya?- Preguntó ella sin apartar los ojos de la carretera.
-Aún no, lo haré en casa esta noche.
-Sabes que van a poner pegas ¿cierto?
-Por muchas pegas que pongan, saben que no pueden detenerme, mi adopción solo les permite ordenarme hasta los quince años.
-No me refería a eso, siempre lo llevas todo al limite, me refería a que se preocuparán por ti.- Dijo ella con un poco de exasperación en su voz.
-Puede que si, pero ya he tomado mi decisión.

El audi Q3 de Silvia siguió la carretera de camino a nuestro destino y no volvimos a cruzar palabra hasta que llegamos.

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