El Harem del Emperador - 52. Mas que obvio
Después del bochornoso incidente de la tarde, el día transcurrió con relativa calma. Con ayuda de Linet aproveché el tiempo de mi confinamiento para hacer algunas remodelaciones a mi habitación.
¿La razón? Muy simple, mi habitación carecía de personalidad.
Si bien tenía varios muebles y artículos de apariencia bastante lujosos, estos estaban a muy lejos de ser algo adecuado para la habitación de un joven de mi edad.
Así que aprovechando que pronto tendría más cosas para decorar mi habitación, le sugerí a Linet mover algunos muebles y hacer espacio para estantes nuevos.
Sin mucho esfuerzo la Maid levanto cada mueble que le indiqué, trasladándolo al punto designé, sin sudar ni una gota en el proceso. Era como observar una demostración de fuerza sacada de una vieja serie de dibujos animados.
Desgraciadamente la excesiva confianza de Linet en su fuerza, volvería una vez más a pasarle factura.
* Crak *
Con un sonido sordo la espalda de Linet cedió. Al parecer el gran armario en mi habitación había excedido por completo su capacidad de carga.
– ¿Vez? Por eso te dije que vaciaras el armario antes de intentar moverlo. Es simple sentido común, incluso podría a ver llamado a alguien más para ayudar.
– Por favor maestro, no ponga más sal en la herida (╥﹏╥)
Ante la lastimosa imagen encovada de Linet, solo puede suspirar y cruzarme de brazos.
– No pierdas tiempo yendo hacia el sofá. Mejor ven, recuéstate en mi cama y toma una de ésas opciones para recuperarte.
Con lágrimas en los ojos Linet acepto mi oferta. Lentamente ella se movió hacia mi cama y al llegar se tumbó liberando un gran lamentó.
– Por cierto Linet ¿Cómo funcionan realmente esas pociones? Se que es magia y todo eso ¿Pero cómo es que sanan tu espalda?
Interesado por el misterioso medicamento, me acerque a la miserable Maid para apreciar el proceso.
– ¿Interesado? Bueno, las pociones de curación en si solo aumentan y mejoran la propia regeneración del cuerpo. Hay un montón de tecnicismos entre en medio, pero basta con saber que las básicas sirven para golpes y cortes superficiales, las avanzadas para contusiones internas y fijar extremidades recién amputadas, mientras las superiores pueden regenerar órganos y extremidades. Todas son bastante convenientes, pero el precio de las avanzadas y superiores las dejan fuera del alcance de la gran mayoría de la gente.
Tras registrar sus bolsillos, Linet finalmente hayo un pequeño vial llenó de líquido ámbar.
– OK, comprendo tu explicación. Pero aún tengo una duda ¿Esa posición realmente puede reparar tu espalda? Digo, si lo único que hace es mejorar la regeneración natural del cuerpo ¿No quiere decir que los huesos de tu columna seguirán desalineados?
– ¿He?
Ante mi cuestionamiento Linet levanto una voz tonta, congelándose justo antes de promover el corcho de la poción.
– (suspiro) ¿Enserio nunca pensaste en eso?
– Ahora que lo pienso… Creo que podría tener razón.
– Linet, por cómo se ve todo estoy completamente seguro de ello.
Gracias a mi vida pasada, estaba bastante familiarizado con los problemas de espalda. En mis cuarenta años de trabajo de oficina, fui testigo de todo tipo de casos. Por ello quizás pude identifique cierto patrón peligroso en el comportamiento de Linet.
La negligente dependencia a medicamentos que solo curan temporalmente los síntomas, pero no el problema.
– (suspiro) Lo mejor es que dejes de tomar esas pociones y veas a un especialista. Te lo advierto jovencita, una columna mal alineada puede traerte problemas bastantes serios a futuro.
– Maestro Vettel, usted acaba de sonar como un anciano.
Anonadada por mis palabras, Linet me miró sobre su hombro mientras permanencia tumbada boca abajo.
– Los ancianos son sabios, por eso cualquiera que hablé con sabiduría sonará como uno.
Dije restando importancia a la sorprendida maid.
– Además, tengo la ligera sospecha de que puedo ayudarte con tu problema de espalda.
– ¿Ayudarme? ¿Usted?
Con un gran signo de interrogación flotando sobre su cabeza, Linet respondió.
– Será un poco intrusivo, pero si tengo razón quizás no tengas que salir de aquí en una camilla.
– !?
Convencido por mis experiencias pasadas, deje mi batón a un lado para subir a la cama y me colocare sobre Linet.
– ¡¿Maestro Vettel?!
– Shsss, no mal intérpretes ¿Vale? Solo quiero revisar tu espalda. Leí en un libro algo que podría ser de utilidad para arreglarla. Tómalo como un masaje y no pienses en cosas extrañas.
– ¡¿Que no piense en cosas extraña?! ¡Maestro Vettel, usted un hombre, se encuentra encima de mí, una hermosa y joven chica en edad de matrimonio, solos sobre una cama en una habitación cerrada ¿Qué parte de esto no es extraño?!
– No exageres Linet, ambos tenemos nuestras ropas puestas y somos adultos. Ahora quédate quiera para que pueda revisar tu espalda.
– ¡Usted no puede estar hablando enserio! ¡¡Si esto se supiera, nunca podría casarme!! ¡¡¿Usted está dispuesto a tomar responsabilidad si llegara a suceder?!!
Ignorando los lloriqueos de Linet, comencé a revisar su columna presionando con mis dedos a lo largo de esta.
– ¡¡¡Kyaaaa!!! ¡Tenga más cuidado! Mi espalda al igual que todo mi cuerpo es bastante delicada.
– Lo siento mucho Linet, pero finalmente encontré donde es que tú espalda está desalineada. No es tan serio como pensaba, por lo que quizás sea posible poner todo en su lugar con el movimiento adecuado.
Inspeccionado me había encontrado con que el problema era la tercera vértebra lumbar. Esta se encontraba ligeramente desalineada con respecto al resto y era la causa del dolor.
– Va a doler ¿verdad? Una vez un tío se lastimó la espalda y tuvieron que atarlo a dos caballos para arreglársela *Sollozo* no quiero sentir el mismo dolor.
– ¿Caballos? Cielos no, por suerte tu espalda no se encuentra tan mal. Solo necesita un poco de fuerza aplicada de la forma correcta.
– Va a doler lo sé (╥﹏╥)
– Seré gentil, te lo prometo. Se que puedo hacerlo de tal forma que no te dolerá mucho.
– El joven maestro va a profanar mi cuerpo (╥﹏╥)
– Si lo dices así, alguien podría…
– ¿Qué haciendo ustedes dos?
– ¡¡Priya!! (X2)
Alzando la voz a unísono, ambos dirigimos nuestras miradas a la Maid de piel morena y cabello negro que nos observaba.
– ¿Cu,cu, cuanto tiempo llevas ahí?
Completamente aturdido por la inesperada aparición de la mano derecha de Claudia, tartamudee cómo un adolescente que sido atrapado infraganti.
– No mucho tiempo al decir verdad, como estaban bastante concentrados, no quise interrumpir.
Dándome cuenta de lo comprometedora posición en la que me encontraba, lentamente me quite de encima de Linet.
– Yo…
Por alguna extraña razón, los nervios habían comenzado a traicionarme tan pronto trate de explicarme. Quizás por ello, Linet dio un paso al frente y comenzó a explicar la situación.
– Priya, el joven maestro solo intentaba hacerme un favor y arreglar mi espalda. Se que esto es una situación más que inapropiada para una Maid imperial, así que asumiré la responsabilidad de este incidente.
Forzando su voz para escucharse lo más solemne posible, Linet respondió en un intento de cubrirme.
– ¿Es así joven maestro? ¿Usted mismo insistió en esto?
La atención de Priya paso de Linet a mí. Y yo dándome cuenta de lo que pretendía Linet, inmediatamente traté de impedir su intento de cargar con toda la culpa.
– Espera Priya, yo soy…
En un abrir y cerrar de ojos, Priya cerró la distancia apareciendo justo enfrente de mí. Echo que me sorprendió enormemente, aún que no tanto como lo que estaba por venir.
– Joven maestro, si lo que usted quiere es tocar los cuerpos del personal del palacio ámbar, solo tiene que pedírmelo. Estás chicas podrán ser unas fracasadas sin esperanzas, pero la calidad de sus cuerpos está más que asegurada. Adelante toque hasta que su corazón se encuentre satisfecho.
Sin esperar respuesta alguna de mi parte, Priya tomo mi mano y la coloco sobre uno de los regordetes glúteos de Linet.
– “…”
– “…”
Odiaba admitirlo, pero Priya tenía razón al calificar el cuerpo de Linet como de alta calidad. Pero el que ella me diera permiso, no quería decir que Linet estuviera descuerdo con ser manoseada.
– ¡¡Violación!! ¡¡Esto es violación!! ¡¡Estoy siendo violada por el joven maestro y Priya!!
Completamente fuera de sí, Linet comenzó a gritar a todo pulmón agitando sus extremidades en un intento de resistirse. Incluso en algún punto sacó de entre sus ropas un silbato de emergencia y comenzó a sonarlo a todo pulmón.
– ¡Tranquilizante Linet! ¡Yo también soy una víctima en todo esto! ¡Priya! ¡¿No crees que esto es demasiado para una broma?!
Deseando que todo esto se tratará una simple broma, muy, pero muy pesada. Apelé al sentido común de Priya.
– ¿Aún no es suficiente? Si gusta puede tocarla directamente.
Con su mano libre, Priya agarro la falda de Linet y comenzó a levantarla lentamente. Acto que hizo que el pataleo de Linet se intensificaran junto a sus pitidos.
– (¿Enserio está mujer quiere que vaya todo el camino con Linet? Y yo que pensaba que las chicas eran exageradas. Pero ahora que lo veo por mí mismo, sí que tienen razones para cuidarse.)
Dándome cuenta de que Priya no se detendría tan fácilmente, inhale hondo para calmarme y usar mi voz de aristócrata.
– Es suficiente Priya. No deseo, ni planeó forzar a las chicas a nada.
(LoD: Me decepcionas bro…)
Acatando mi orden, Priya libero mi mano y bajo la falda de Linet. Esta última finalmente se calmó al darse cuenta que no sería asaltada.
– ¿Entonces no está interesado en Linet? ¿Qué tal alguna de las otras chicas?
Tomando de nuevo mi bastón me levanté de la cama y me acomode la ropa, dándole espacio a Linet para calmarse.
– La respuesta es no. Así que agradecería mucho que no le metieran ideas raras a las chicas.
Habiendo recuperado por completo la computadora, respondí a Priya sin dejarle espacio a dudas.
– Es porque son demasiado viejas ¿Verdad?
– ¡¡Hey!! ¡¿A quién llaman vieja?!
Ante la pregunta de Priya y el reclamo furioso de Linet, solo pude frotarme las sienes en señal de frustración.
– No estoy obligado a responder esa pregunta. Por favor Priya, tan solo hazme el favor de atender la espalda de Linet.
Tan pronto hice mi petición, Priya reviso detenidamente la espalda de Linet llegando a la misma conclusión que yo mismo había formulado.
– Los discos de tu espalda baja se encuentran ligeramente desalineados ¿Has estado durmiendo en la despensa verdad? Los sacos de granos pueden sentirse bastante cómodos, pero éstos siempre terminan lastimándote la espalda si duermes repetidamente sobre ellos.
– ¡Aunch! ¡Aunch! ¡Ya entendí! ¡No volveré a dormir en la despensa de nuevo! ¡¡Pero por favor se más delicada!!
Haciendo uso de su ya característica fuerza y delicadeza, Priya subió a la cama y sujeto a Linet colocándola de lado.
– Esto será rápido, solo maten flojo el cuerpo y no te resistas.
– ¡Me va a matar! ¡No hay forma que esto sea un tratamiento legitimo!
Priya colocó firmemente la palma de su mano izquierda, así como el codo del brazo derecho sobre la espalda de Linet. Y tras tomarse un par de segundos, aplicó presión con ambos produciendo un ya familiar sonido.
* Crak *
– !!!
La pobre Maid apenas alcanzo a enterrar su rostro en la cama, sofocando el grito de dolor producido por el brusco reacomodo de sus huesos.
– Listo, con esto no deberías volver a dolerte la espalda. Pero para la próxima, no esperes a quedar en este estado y ve a ver a la doctora Befan. Ella puede ser algo excéntrica, pero sus tratamientos no resultan tan dolorosos como los míos.
Tras sacudirse las manos, Priya se levantó de la cama y se acomodó el uniforme. La indiferencia que mostraba al dolor de Linet, fue algo que tras mucho esfuerzo me abstuve de señalar.
– Por favor no le digas a Claudia lo que acaba de suceder. Linet podrá ser algo tonta, pero me cae bien. No me gustaría que se metiera en problemas solo porque quise ayudarla.
Un poco ansioso por todo lo ocurrido, le suplique a Priya que guardará el secreto. Pero para mí sorpresa ella se mostró mucho más cooperativa de lo que esperaba.
– Por supuesto joven maestro. No le diré nada a miss Claudia. Sería muy triste darle falsas esperanzas sobre usted.
Inconscientemente arrugue las cejas ante tal comentario.
– Dime algo ¿Realmente las haría felices a ustedes tres si me convirtiera en algún tipo de bastardo mujeriego? Dedicarme a simplemente ir por ahí abrazando mujeres, sin ningún oficio ni beneficio.
Ligeramente sorprendida por mi pregunta, Priya se detuvo a un lado de mí e inclino la cabeza.
– ¿Realmente quiere escuchar la respuesta?
Con un tono de voz entre la extrañeza y la apatía, Priya preguntó devuelta. Lo que obviamente me recordó lo que había estado sucediendo durante las últimas noches.
– (suspiro) No. Se que fue estúpido de mi parte preguntar.
Asintiendo a mi respuesta, Priya paso entonces a escoltarme fuera de la habitación.
– Es bueno saber que entiende. Cómo recompensa le daré algunas galletas como postre.
– ¿Harías eso por mí?
Recordando la prohibición de Claudia, una voz de incredulidad se filtró de mi garganta.
– No se preocupe joven maestro, será nuestro pequeño secreto.