Stealing Spree - 1104. Será mejor que la robes
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Querido lector, Cada traducción que disfrutas aquà es un trabajo de amor y dedicación. Si nuestras traducciones te han hecho sonreÃr, considera apoyarnos en Patreon. Tu contribución nos ayudará a seguir compartiendo novelas sin anuncios y de forma gratuita. Patreon👉 [Muchas gracias]Poco después de mi charla con Ichihara-san en la que de alguna manera terminé aceptando la oferta de trabajo de instruir a su hija una vez a la semana, fui a la oficina de Ayu para recibir mi salario y obviamente para pasar un rato con ella mientras Sena seguÃa en el vestuario.
Me elogiaron por haber completado mi programa mientras Ayu exclamaba con orgullo lo acertada que era al contratarme. Pero al mismo tiempo, señaló algunas de sus crÃticas sobre cómo lo habÃa llevado a cabo.
SÃ. La primera mitad de mi estancia en su oficina no fue para que nos pusiéramos cariñosos o tuviéramos intimidad el uno con el otro. Es Ayu haciéndolo como mi jefe y reclutador.
Escuché todo lo que tenÃa que decir antes de defender algunas de mis decisiones. Algunas porque sé que los otros puntos de crÃtica que ella enumeró eran razonables y deberÃan estar sujetos a cambios una vez que el programa se reinicie en dos semanas.
Al final, este no era mi campo de experiencia, asà que seguirÃa confiando en las opiniones de Ayu y, al mismo tiempo, agradeciendo toda la ayuda que me prestó.
Hablando de eso, ese agradecimiento se tradujo instantáneamente en cuanto cambiamos de marcha. Me acerqué a su lado y la cogà en brazos e hice lo que confiaba en ser realmente bueno: hacer que mis chicas se sintieran especiales.
Aunque la audacia de Ayu habÃa empezado a aumentar desde que su culpabilidad desapareció o se echó a la espalda, todavÃa no es rival para mà cuando se trata de ‘estar a la ofensiva’.
Como estos últimos dÃas tiendo a ceder siempre a la satisfacción de mis chicas, me calenté un poco con la forma en que Ayu me recibió de todo corazón. Y eso a pesar de que todavÃa sentÃa la vergüenza de su desahogo de ayer donde llegó a sacar lo que yo escondÃa en mis pantalones.
En cualquier caso, realmente no llegamos al mismo punto que ayer… Sólo soy yo quien mima a mi apasionada boxeadora porque puede que no nos volvamos a ver en una semana.
Es mejor tener algo que recordar, ¿no? Para frenar la creciente anticipación que la llevó a estar un poco fuera de control como ayer.
«Oye, no te olvides de contactar conmigo». me recordó Ayu. Ella tenÃa una expresión recta pero a través de sus ojos, pude ver el indicio de preocupación. Probablemente querÃa decir algo más, pero se abstuvo de hacerlo. Es su manera de mantener las apariencias de que es una mujer fuerte que no se aferra a mÃ.
Bueno, ya la habÃa visto en un estado vulnerable minutos antes. Ella se aferra cariñosamente a mÃ, asà que hacer esto era un poco inútil. No obstante, asentà y puse una sonrisa de seguridad para satisfacerla, «Mhm. Lo haré. Además, la foto de antes… Sigue mandándolas».
«Pervertido. ¡No se la enseñes a nadie más!»
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Al salir de la oficina de Ayu. Fui a buscar a Sena al vestuario donde dijo que me esperarÃa.
Sin embargo, me sorprendà cuando Kujou Marika, a pesar de que realmente no necesitaba cambiarse, estaba allà con ella, conversando alegremente con ella sobre algo trivial.
Cuando me vieron entrar, Sena forzó una sonrisa como si dijera ‘no puedo quitármela de encima’, mientras que Kujou-senpai se cruzó de brazos con la misma gracia que sus labios y sus cejas se levantaron ligeramente.
«Kouhai-kun. Creo que este es el vestuario de las mujeres. ¿DeberÃas estar aquÃ? ¿Esperabas vernos en una situación delicada?»
«Le pedà que me recogiera aquÃ, Marika-san».
«Vaya, me disculpo por mi suposición infundada».
Aunque dijo eso, la expresión de Kujou Marika no cambió. Sus ojos se concentraron en mÃ, esperando ansiosamente cuál serÃa mi reacción.
Después de la charla con Ichihara-san, mi cautela con ella aumentó una vez más… Incluso si no tenÃa ningún motivo oculto para estar aquà con Sena, era mejor tener cuidado con ella.
«No. Está bien. TodavÃa estoy en el mal aquÃ. Esperaré fuera».
Después de decir eso, salà rápidamente de la habitación y como dije esperé a que salieran.
La espera no fue larga. Cinco minutos después, tanto Sena como Kujou Marika salieron y los tres salimos juntos del Gimnasio de Boxeo.
Por supuesto, el coche junto con su conductor y sus guardaespaldas ya estaban esperando a Kujou-senpai justo antes de la entrada.
Todos parecÃan estar alerta, especialmente cuando la vieron caminar junto a mÃ. Al fin y al cabo, yo estaba entre las dos.
En cualquier caso, no se lanzarÃan a por mà cuando ni siquiera estaba haciendo algo. Sin embargo, vi a uno de ellos hablando por radio con alguien…
¿No son de su familia? ¿Son realmente de los Ichihara?
Bueno, si Ichihara Jun se enteró de esto y lograron identificarme como un estudiante de primer año en su escuela, tenÃa que esperar una mayor perturbación en mi vida escolar a partir de mañana.
Pero ese es el peor escenario. ¿Quién sabe? Puede que no pase nada y que sea lo mejor.
Ya lo creo. TodavÃa tengo esa petición de sacar a la chica de las garras de Ichihara Jun. Pero teniendo en cuenta la identidad de esa chica y la que supuse que le ordenarÃa hacer eso, necesitaba más tiempo para prepararme… De esa manera, no habrÃa problemas posteriores.
«Kouhai-kun, puedo llevarte a casa, si quieres».
Tal vez viendo que ya no podrÃa acompañarnos, Kujou-senpai sacó el tema.
Es una oferta generosa, pero… incluso si no estuviera preocupado por las chicas de casa, preferirÃa ir con Hitomi que con un grupo de hombres con traje como ellos.
«No, pero gracias por la oferta, senpai».
«¿Es as� ¿Y tú, Sena-san?»
«Estoy bien, Marika-san. Mi casa está cerca y Ruki me acompañará a casa».
«Hmm. Ya veo. Nos vemos en la escuela entonces, Kouhai-kun. Y encantado de conocerte de nuevo, Sena».
Ante el rechazo de los dos, el humor de Kujou Marika seguÃa siendo brillante y alegre. Después de decir todo eso, se dirigió al coche que ya tenÃa abierto uno de los hombres de traje. Antes de que la puerta del coche se cerrara, nos miró de nuevo y nos saludó.
Le devolvimos el saludo antes de ver cómo el coche, junto con su convoy, se alejaba del gimnasio…
Sena y yo lo observamos con ligero asombro hasta que desapareció de nuestra vista.
«Ruki… Será mejor que la robes». Murmuró Sena en silencio en cuanto se recuperó de ello.
«Esta chica, ¿qué estás diciendo ahÃ? Te he dicho todo lo que sabÃa de ella, ¿verdad? Es del tipo astuto o del tipo devoto. Su familia también es extraordinaria. Y por último, yo no siento eso por ella».
Al oÃr eso, Sena se rió antes de enganchar sus brazos en mÃ: «Dices todo eso, pero conseguir la familia de Otoha, Mizuki y Miho no te detuvo. ¿Y qué es eso de Mirae? ¿No es ella también de una familia poderosa? Hmm, pensándolo bien, esos no te importan. Sólo importa el último punto, ¿tengo razón?»
«SÃ… Asà es para todos ustedes. O me hace interesarme por ella o me encariño con ella. Pero en este momento, el interés que tengo hacia ella es si serÃa una enemiga o simplemente una senpai con la que me llevo bien.»
TodavÃa es pronto para decir más. Pero una cosa es segura… Esa chica vino aquà después de saber que soy el Instructor y actuó como si no lo supiera cuando llegamos al gimnasio.