Stealing Spree - 813. TodavÃa te amo
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Su honestidad explicaba por qué ni siquiera pestañeó al responder asà frente a la televisión nacional. Eso la superó. Por lo que sé, esta chica recibió una buena reprimenda de su representante o incluso de sus padres por hacerlo.
Sin embargo, optó por volver a su ciudad natal cuando se le pidió que pasara desapercibida. También tenÃa ese rasgo de rebeldÃa. Sin embargo, no es tan rebelde como Aoi. Si esa chica estuviera en el lugar de Yue, no estarÃa de acuerdo con pasar desapercibida. Esa chica podrÃa incluso entretener más entrevistas para reforzar su respuesta.
Pensando en ello, me sentà de alguna manera aliviado de que Aoi no tratara de convertirse en actriz o anunciarÃa alegremente que está enamorada de alguien y que no hay posibilidad de que ningún chico la haga cambiar de opinión.
Uh… Ella no encaja en esa industria. Mejor la mantengo por mà mismo en su lugar. De esa manera podrÃa ponerle un corcho a su desenfreno.
De todos modos, al escuchar esa respuesta de Yue, me quedé sin duda perplejo.
Antes de esa entrevista, estaba bastante convencido de que la chica ya habÃa superado su pasado conmigo. Sin embargo, me equivoqué completamente con esa presunción. Tener este encuentro con ella y escuchar lo que hay en su mente, asà como la forma en que actuó todo este tiempo, demostró todo eso.
Es igual que Haruko, Yae y las otras chicas que una vez robé y corté.
Tal vez si no hubiera sido descubierta y no hubiera explotado en popularidad como cantante, podrÃa haberla visto junto con Yua y las otras en ese salón del Club de EconomÃa Doméstica de su escuela.
Unos quince minutos después, llegamos a su condominio. Es del tipo cuya puerta principal sólo se abre para los inquilinos. También hay pocos o ningún empleado esperando en el vestÃbulo. Hay un guardia de seguridad, pero ese estaba colocado fuera del edificio, vigilando las instalaciones.
Y debido a eso, Yue me llevó fácilmente a su apertamento.
Mi plan original de acompañarla sólo hasta la puerta principal del condominio habÃa sido desechado por la chica. Me agarró del brazo con fuerza y me arrastró al interior.
Bueno, no hay necesidad de culparla. Si realmente tuviera tanta aversión a venir con ella, podrÃa tirar de mi brazo y huir de ella. Pero no, me dejé arrastrar por ella al interior.
Desde el vestÃbulo hasta el ascensor e incluso el pasillo que lleva a su apartamento, no nos cruzamos con ningún otro inquilino o personal. HabÃa cámaras de vigilancia que seguramente nos grabaron, pero probablemente sólo eran para grabar lo que ocurrÃa dentro. De lo contrario, alguien aparecerÃa delante de nosotros y nos detendrÃa por lo sospechosa que parecÃa la chica disfrazada.
La hora era seguramente también otro factor. Son las nueve y media de la noche. La mayorÃa de la gente ya se ha retirado a sus camas a esta hora.
En cuanto entramos en su apartamento, Yue se quitó el absurdo disfraz empezando por su gorro. Pero cuando llegó al grueso abrigo que llevaba puesto, Yue se giró para mirarme y estiró los brazos hacia los lados antes de pedirme sonrientemente que lo hiciera por ella.
Con su cara totalmente expuesta a mà ahora, sin saberlo entré en trance al perderme mirándola. Sigue siendo tan bonita como la recordaba. Y aunque su pelo ya le llegaba por debajo de los hombros, la mayorÃa de sus rasgos eran los mismos que recordaba.
Sus brillantes ojos rosados que de alguna manera hacÃan juego con su cabello, su hermosa nariz y sus labios rosados. Ahora que volvÃa a estar tan cerca de ella, la idea de abrazarla de nuevo brotó en mi mente… Por suerte o por desgracia, conseguà contenerme para no hacerlo.
A cada segundo que pasaba, la chica que se daba cuenta de lo que me pasaba, tenÃa los labios gradualmente arqueados en su bonita sonrisa. Era tan bonita que no culparÃa a sus fans por quedarse prendados de ella. Si Sumire y su amiga se enteraran de que ahora estaba a solas con su diosa Asahi, esas dos seguramente se retorcerÃan de envidia. No. Sólo Sumire podrÃa hacer eso. Pero sabiendo lo mucho que admiran a esta chica, seguro que me pedirÃan una foto que atesorarÃan durante dÃas o años.
"Oh. ¿Qué es esto? ¿Es la primera vez que conoces a una celebridad?"
Tal vez al notar cómo me perdÃa en mirarla y admirarla, Yue preguntó burlonamente. Incluso utilizó una voz bastante tentadora, algo que solÃa utilizar conmigo cada vez que querÃa llamar mi atención por aquel entonces.
Al oÃr eso, me sacó de mi trance con éxito, sacudà la cabeza y le seguà el juego: "Seguro que sÃ. ¿Me das tu autógrafo?"
"Claro. ¿Dónde lo quieres? ¿En tu cuerpo? ¿Puedo usar mi boca para escribirlo?"
"Eso es una locura incluso para una celebridad muy amable, ¿no crees?"
"¿Crees que se lo ofreceré a alguien más? Sólo tú tendrás ese privilegio".
Yue me apuntó con su dedo Ãndice y lo presionó sobre mi pecho. A continuación, lo recorrió como si estuviera escribiendo algo. Su bonita sonrisa se volvió entonces un poco seductora, su lengua incluso se asomó fuera de su boca para mojar sus labios rosados.
Naturalmente, mantuve una cara seria ante eso. Yo tenÃa más experiencia en seducción. Aunque siempre caerÃa si mis chicas hicieran eso, es fácil resistir la tentación.
"Bien… Ven aquà entonces, déjame sacarte de ese abrigo infernal".
"¿Y si te digo que estoy desnuda debajo de esto?" Yue se adelantó y subió el nivel de su seducción susurrando eso en mis oÃdos.
Pero lo único que consiguió fue otra cara seria y una respuesta. "No te voy a creer. No recuerdo que seas un exhibicionista".
"Vamos, sÃgueme la corriente".
"No". Dije rotundamente lo que hizo que el arco de sus labios se volviera del revés. A pesar de todo, eso sigue siendo adorable. Pero no se lo dirÃa o su cabeza podrÃa explotar por su desbordante excitación.
"No eres divertido".
Ignorando sus quejas, comencé a desabrochar su abrigo. Es un abrigo de invierno y lo sujetó bien con los botones y las correas del cinturón que lleva.
Mientras lo hacÃa, me hice el despistado al ver cómo sus ojos me miraban fijamente. Seguramente gravando mi cara en su memoria.
Un rato después, Yue dijo algo que me hizo detenerme momentáneamente. "Oye, Ruki. ¿Sabes? TodavÃa te amo".
Quitando los ojos de la correa del cinturón que estaba desbloqueando, me encontré con su mirada y asentÃ: "Lo sé. Estás siendo demasiado obvio al respecto".
"Cierto. Verte y pasar tiempo contigo de nuevo sólo reforzó ese sentimiento… No puedo seguir siendo la chica que me robaste… No quiero eso. Quiero ser tu novia…"
"Ahora eres una gran celebridad mientras que yo sigo siendo una estudiante de secundaria sin nombre. Somos de mundos diferentes". Me separé de esos ojos sinceros de ella y retomé lo que estaba haciendo.
No podÃa dejar que viera que me conmovÃan sus palabras. Yo habÃa cambiado mucho que el chico sin corazón que la cortó al confesarse. Y sinceramente, yo era igual que ella. En este breve tiempo que estuve con ella, me di cuenta de lo mucho que querÃa mantenerla a mi lado.
Pero eso sólo destruirÃa todo lo que ella construyó para sà misma.
"Puedo tirar todo por la borda si eso significa tener una oportunidad contigo".
"No digas eso. Tienes un futuro brillante. Eres una estrella emergente de nuestra generación. Tirar todo eso por la borda por alguien como yo… está mal".
"¿Alguien como tú? Ruki, eres más importante que eso. No subestimes mis sentimientos por ti". Yue dijo en un tono exasperado. A continuación, una de sus manos se deslizó hasta mi nuca, tirando de mi cabeza hacia abajo.
Y sin perder ningún segundo, la chica se inclinó hacia delante y se puso de puntillas, acercando su cara a la mÃa.
Por supuesto, podÃa retroceder y empujarla hacia atrás por reflejo, pero al ver que su cara y sus labios se acercaban a mÃ, me encontré acogiéndola con una sonrisa.
"Fui un tonto".
"Siempre lo eres".
Dije y ella respondió.
Un segundo después, nuestros labios se encontraron y al instante nos metimos en nuestro propio mundo. Al mismo tiempo, su grueso abrigo que terminé de desabrochar cayó al suelo. Con mis manos liberadas, se deslizaron naturalmente hacia su espalda, estrechándola fuertemente en mi abrazo.